IMÁGENES PARA PENSAR

 Una imagen vale más que mil palabras pero, curiosamente, nos valemos de éstas para resaltar el valor de aquellas. Por este motivo, en esta nueva página del blog, propongo aunar la fuerza de las imágenes y el control de las palabras y, en un  divertido ejercicio  imaginativo, compartir con todo el mundo lo que ocurre a nuestro alrededor:

Viernes, 3 de marzo de 2017


El muro de Trump





No conviene engañarse, la humanidad siempre ha levantado muros y, en esto, Donald Trump no será el primero ni  el último.  Muros los hay por todas partes y en todas las épocas. Se levantan con   ladrillos de egoísmo; Un egoísmo que está mucho más cerca de nosotros de lo que queríamos pensar.  Lo que sucede es que la mayoría de los muros no se ven o son semitransparentes como esas vallas rematadas con concertinas mucho más próximas que el famoso muro de Trump. Con el añadido de que las  barreras  invisibles   resultan  más infranqueables que las construidas  con bloques de hormigón. La intolerancia religiosa y étnica existen sólo en las cabezas de algunos o de muchos, pero se erigen como muro y causan una separación tan discriminatoria como real.  Y, si en la antigüedad clásica la libertad distinguía  a los hombres libres de los esclavos, ahora la economía de mercado lo hace con dos grupos de personas: los que tienen dinero de  los que carecen de él y de oportunidades siquiera para intentar ganarse el sustento.
Pero la vida es siempre tenaz y no se amilana por muchos muros que se levanten tapando la vista a nuestra decencia como humanidad en su conjunto. Incluso podría ocurrir que ese famoso muro de Trump fuera licitado por grandes empresas constructoras que al final subcontratasen con otras  más modestas y que éstas terminaran empleando (para abaratar costes) a  trabajadores mejicanos (peor pagados). Así, al menos, durante varios años éstos tendrían trabajo. Sólo restaría que los que quisieran seguir pasar al país de los sueños lo pudieran seguir haciendo, saltando, escarbando o bordeando el muro.

La supervivencia no entiende de muros.

Jueves, 18 de agosto de 2016



A qué lado de la red


A qué lado de la red
 Una de las imágenes de las olimpiadas de Río  ha sido una instantánea tomada durante un partido de vóley playa entre Alemania y Egipto. No solo se ven dos  mujeres enfrentadas y separadas por una red.  Esa imagen encierra  mucho más.  Guarda la disposición de dos  mundos; en el que uno  parece el reflejo especular distorsionado (y lleno de deformaciones) del otro. El asunto está en discernir cual es el  bueno, porque resulta que los que están a un lado de la red (es un decir) creen  estar del lado correcto, justo lo contrario de lo  que pasa por las cabezas de los que están enfrente. Un problema de subjetividad que persiste a pesar de las evidencias.  Mientras a un lado, unos ven donosura  y técnica,  otros verán  desvergüenza.  Donde unos ven atraso y machismo, en estado puro,  otros verán, al otro lado, falta de decoro. Esa red, por tanto,  no solo separa dos equipos, ni siquiera dos mundos, separa la imagen contraria que cualquier ente proyecta por el mero hecho de existir. Como condenados sino a entenderse al menos a soportarse. Quizás lo mejor sería preguntarles a las protagonistas del partido de qué lado del mundo preferirían estar o simplemente  cómo les gustaría que fuera la vida en el lado de la red que le ha tocado en suerte.

MIÉRCOLES, 9 DE MARZO DE 2016: LA CULPA FUE DEL CHA, CHA, CHA




LA CULPA FUE DEL CHA CHA CHA



Sí, eso debe ser, porque viendo esa figura tan apuesta,  elegante y distinguida ¿qué otra cosa si no?. Sus ojos miran con asombro  tras unas gafas  horteras. Está claro que  su asesor de imagen  le quiere casi tanto como su asesor fiscal.  Esos ojos —decíamos— no dan crédito a lo que insinúan con preguntas malévolas   una jauría desbocada  de fiscales y abogados  armados  con maletines a punto de reventar atestados como están de papeles rebosantes de tinta y  maledicencias hacia su señorial persona.  Él  ante tanto ataque y tanto papel acusador se defiende a cuerpo gentil con   respuestas apabullantes por clarificadoras: "No sé, no me acuerdo, supongo, supongo que no o supongo que sí".  Estas contestaciones   evocan al lema de una campaña publicitaria que decía  "Yo no soy tonto" aunque,  podríamos pensar,  parece  que intenta emular —no sé con qué grado de acierto— dicho rol. Claro está que bien mirada la cosa, de haber algún tonto,  los tontos, tontos, verdaderamente tontos, somos usted y yo. Esa masa informe de ciudadanía que al más puro estilo orteguiano nos estamos rebelando a base de canalladas.   <>; << Qué se habrá creído esa gentuza>> es lo que quizás se haya pasado por la cabeza pensante de algunos de los que  sentaban posaderas  en los despachos de dirección del Instituto NOOS  o AIZON, aunque vaya usted a saber por cabeza de quién podrían pasarse  esos pensamientos porque   allí no habría demasiado  tiempo para pensar en otras cosas que no fueran las propias de una entidad sin ánimo de lucro y porque  parte del personal era fantasma o no lo conocía ni el mismo señor Undargarin como él mismo ha reconocido. Por supuesto que   tampoco sabe nadie nada de la inmensa cantidad de dinero que presuntamente  a través  de triquiñuelas vergonzantes se ha filtrado a dios sabe dónde. Los acusados se defienden  alegando que creían que todo estaba en orden puesto  que desde la casa real se supervisaban todos sus pasos pero preguntados  más en concreto  responden que tampoco se acuerdan de quien desde allí lo hacía y yo, la verdad, me lo creo. Al final la culpa va a ser del cha, cha, cha. 


JUEVES, 31 DE DICIEMBRE DE 2015: SE ALQUILA




Tras el 20 D: se alquila
Una de las consecuencias que más desapercibidas han pasado tras las  elecciones    del 20 D ha sido la práctica desaparición de UPyD.   Un partido   creado hace tan solo ocho años  y eso que su fundadora era una política comprometida y valiente, Rosa Díez, que decía cosas muy claritas en sitios donde por mucho menos  volaban los sesos hasta hace muy poco. Un partido al que personas de gran valía intelectual y moral como Fernando Savater mostraron su apoyo,  pero que al final como la nieve en abril  no ha cuajado. Primero por disensiones internas protagonizadas por  destacados miembros del propio  partido;  incluso con deserciones en las vísperas de las elecciones  para postularse  como candidatos  en otros partidos y segundo porque no han sabido canalizar el cabreo de órdago que los ciudadanos tenemos  con los dos grandes partidos  cosa que sí han sabido hacer los nuevos partidos emergentes.  Aunque hay que reconocer que la crisis económica y la corrupción de los dos grandes partidos  ha ayudado mucho a las nuevas formaciones políticas  moradas y naranjas.  Cuando UPyD llegó al escenario público estos dos fenómenos todavía  no habían calentado en exceso los ánimos de los sufridos votantes.
El otro día paseando alcé la vista y vi  la instantánea que les muestro. Representa en imágenes  la desaparición de UPyD.  Sin respaldo de votos y de apoyos económicos mantener un partido es tarea casi imposible. Sirva esto no sólo como ilustración de una de las consecuencias de las últimas elecciones sino también como aviso a navegantes y a los nuevos partidos. Los escaños y votos (muchos) que tienen y muy meritorios  pueden esfumarse con el tiempo igual que la espuma del champán decrece rápidamente en la copa tras llenarla  y no es descartable que sedes   moradas  y  naranjas (como ahora las rosas) también vuelvan a alquilarse para dedicarlos a otras cosas más rentables.  Esperemos, eso sí, que no se alquilen nunca las buenas intenciones, ni las buenos propósitos que proclaman los “partidos nuevos” para regenerar los malos hábitos de los  partidos “viejos”.  Los representantes de los partidos “tradicionales” harían bien en considerar que los votos a estos partidos nuevos son una bofetada (simbólica) que los ciudadanos les estamos propinando. Ya que no son capaces de guardar la formas ni los fondos por ellos mismos  a ver si con la presión de nuevas fuerzas políticas se ven impelidos a hacerlos.  Y, desde el otro lado,   los nuevos partidos deben entender que los votos recibidos no son para que hagan  cosas extrañas, son para que fuercen a los partidos grandes a tomar el sendero correcto.
 Y esta consecuencia del multipartidismo es buena.

Lo que no veo tan claro, conociendo el carácter español tan bien retratado por Goya con ese grabado en el que aparecen dos moliéndose a palos, es si con tantos partidos el nuevo parlamento resultante será capaz de organizarse. Sí ya sé que en muchos países europeos el multipartidismo es algo natural pero…


Domingo, 1 de noviembre de 2015.   Jalogüín





Jalogüín


¿Qué es lo que más influye sobre la cultura de una región, de un país o de un continente? Antonio de Nebrija ya lo tenía claro y así se lo hizo saber  a Isabel La Católica: la lengua más que la espada. Como resultado de aquello  España y   América  latina comparten mucho  a pesar de la  distancia  gracias a la lengua madre común. Pero hoy día, un fenómeno   potente nos coloniza de nuevo e inadvertidamente  por medio de  televisión,  series y  dibujos animados de las factorías norteamericanas. Un palmario ejemplo es como  nuestra   festividad de todos los santos está siendo reemplazada por Haloween.  A pesar de las críticas que lanzamos hacia la forma de vida norteamericana les imitamos en casi todo. Abandonamos nuestra saludable  dieta mediterránea por su comida plagada de grasas saturadas  y nuestras celebraciones más tradicionales  por las suyas como ya ocurriera tiempo atrás  con las fiestas de fin de año en lugar de nuestra  nochebuena  y ahora  con el jalogüín.  No tiene por qué ser malo. Así funcionamos. Las culturas sufren un proceso de mestizaje. Y, tal vez, dentro de muy poco  cuando afeemos la conducta de los nortemaricanos la nuestra propia  no sea más que un fiel  calco de la suya, pero a lo pobretón.  Además  resulta divertido pasearse por  calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades viendo a gente disfrazada de  monstruos y a los niños ir por la calle diciendo truco o trato. Estamos siendo absorbidos. Procuremos no perder, al menos, la batalla de la lengua.  Transformemos  Haloween en Jalogüín  y devolvámosle  este término junto con nuestros  ricos huesos de santo y el arraigo de  fuertes raíces familiares.


Domingo, 20 de septiembre de 2015   Claros y oscuros





Claros y oscuros


Todo en la vida tiene su lado bueno y otro malo, salvo  el independentismo catalán, donde todo es luz y blancura.  La foto así lo demuestra:  Un señor  en plena arenga, en el lado luminoso de la instantánea, con su camisa arremangada en pleno esfuerzo cual exégeta  rutilante. Con una camisa de    puro y virginal blanco como   su anhelada patria catalana que pretende rescatar de las garras de una  malvada madrastra.  Este señor, de manera enérgica, levantado el brazo con la misma determinación con la que Moisés lo haría para convencer  a los suyos de  que cruzaran el mar rojo  parece decir  que en el caso de que le dejen hacer hará un paraíso de gozo y felicidad en esa esquinita entre el Ebro, los Pirineos y el Mediterráneo —no sabemos si con fluidas comunicaciones a otros paraísos de índole fiscal— .  Pero  lo más revelador es lo que se aprecia en el lado oscuro de la imagen, como  ese largo desierto que deberán atravesar  durante varias décadas hasta  conseguir ser miembro de la Unión Europea   o hasta que las nuevas fronteras  les permitan seguir exportando sus productos al resto —con perdón—de España y de manera competitiva como lo vienen haciendo hasta ahora.  Tal vez,  lo más negro de la imagen paradójicamente sea lo que se vea más claro; en donde  se aprecia a un señor orondo, complaciente y  algo cansado por  tener que decir y escuchar siempre la misma cantinela. A ese señor, desde el lado oscuro, decíamos,  se le nota muy claro asentir a todo lo que  se dice  desde el lado blanco, claro y bueno con la tranquilidad que da el que durante esa travesía  desértica de la que hemos hablado ni  él  ni a los suyos ni a  sus más fervorosos seguidores les  faltará leche de hormiga. Eso sí, naturalmente a costa del resto que con su sufrimiento deberán pagar  y mantenerles por su falta de ilusión patriótica. Ya para terminar con ese lado oscuro de la imagen, viéndole a Oriol dar palmadas un tanto apagadas con ese esbozo de media sonrisa parece que  dijera:  "Y, encima,  se lo están tragando".  


Sábado, 6 de junio de 2015     Amores y amores


 (AFP PHOTO / PATRICK HERTZOG)               


En esta imagen destaca  la señora del centro de la imagen y no por su blusa con motivos florales. Es por  su mirada que  sale de la escena y nos  alcanza a todos. La destinataria de la mirada sabe que está siendo apuñalada visualmente pero  disimula. Quizás en este gesto delate su mala conciencia. La fotografía fue tomada durante un juicio muy reciente acerca del derecho a continuar o no  con la vida  de Vicent Lambert, un ciudadano francés de 38 años tetrapléjico desde hace siete a consecuencia de un accidente de tráfico. Su esposa, la de larga cabellera rubia apuñalada por un amor incondicional materno, y varios cuñados (hermanos del tetrapléjico) defienden el derecho a no prolongar durante más tiempo de manera artificial la vida del infortunado. En el lado contrario, la madre y algunos de sus hijos (cuñadas de la rubia) apelan al derecho que tiene  Vicent Lambert a que le mantengan la vida. Puesto que él no puede decidir  alegan que sonríe y que incluso respira de manera autónoma. Desde el punto de vista legal, Francia dio la razón a la esposa (Rachel Lambert)  y la madre (Viviane Lambert) como todas las  madres, luchadoras incansables por sus hijos ha llevado el caso hasta el tribunal europeo de derechos humanos de  Estrasburgo recibiendo en el juicio de donde está tomada  la imagen otra bofetada jurídica  más para  sumar a su ya paliza moral recibida y que   le han infligido   algunos de sus hijos y su propina nuera queriendo desentenderse  —por amor también— de la  vida de su hijo. El jurado ratifica la decisión y la capacidad de Consejo de Estado Francés a adoptar la decisión que tomó de no prolongar más la vida del tetrapléjico. Quizás en esa mirada de la imagen esté la diferencia entre los diferentes tipos de amores: entre el amor de una madre y el resto, mucho más racionales, mucho más prosaicos, mucho más  frágiles, mucho más terrenales y mucho más efímeros, como la vida misma...



Sábado, 31 de enero de 2015. 
Negro sobre blanco


El mundo de las emociones nos es  desconocido.  Sentimos sus efectos y con ello   nos pensamos que las conocemos , incluso —algunos atrevidos— se creen dominarlas no queriendo entender que son como el terremoto que tras desaparecer tan rápido como inesperadamente llegó nos  deja solo el recuerdo del cimbreo de la tierra    bajo nuestros pies.  La fotografía —de Nick Chang— es muy expresiva, no en vano, ha recibido un premio en China.  Y creo que su belleza  está en que nos muestra con  elegancia  el ying y el yang, el lado bueno y el lado malo de las cosas, incluso de nosotros mismos.  Es, qué duda cabe, uno de los días más importantes en la vida de la bella joven contrayente. No sabemos si ya se ha oficiado la ceremonia religiosa —tal vez civil— o va camino de ello. Sospecho que más bien esto último —por el detalle del perro que parece estar despidiéndose de la novia a la salida del que  hasta ahora ha sido su hogar— y aunque todo parece agradar a la vista:  el  ramillete de flores de fantasía que sostiene la novia en una de sus manos  con   uñas esmaltadas de azul radiante de manera alterna en sus extremos;  los delicados adornos  florales  de la berlina y su estilosa forma ovalada que  parecen enmarcar un cuadro  de ensueño,  hay un algo casi trágico que emerge de la imagen  para estrujarnos el corazón  como las emociones  que  con vida propia  acostumbran a utilizar como  escenario —queramos o no—a nuestro pobre cuerpo que las aguantará  como pueda.  Y ese mundo  tan complejo que nosotros no podemos entender sino tan solo sufrir requiere cariño como el que de una manera tan generosa brinda el perro a la novia en contraste con la actitud   hierática y extrañada  del acompañante de la novia —suponemos que el padrino—. En definitiva, lo que decíamos al principio, el blanco y el negro. Nos queda por saber qué es lo que diría el novio al ver la imagen. Quizás él se quedara tibio o mudo, o negro o blanco...

Sábado, 10 de enero de 2015
Razón versus fanatismo. 




Yo también soy Charlie Hebdo


No sé quién es el autor de la fotografía, ni el lugar desde dónde se hizo. La fecha, como podrán imaginarse, allá por 1936, pero podría repetirse cada poco tiempo.   Tampoco me he tomado la molestia de contar los varones que aparecen porque no hay ninguna mujer.  Pudieran ser cien  o doscientos,  o la humanidad entera. Quizás la única mujer fuera quien hiciera la instantánea.  Más que  una fotografía es  una radiografía antropológica. Una cata del alma.  Si hubiera que poner una imagen al concepto de  gregarismo  yo elegiría  esta.  Una vez que las masas tienen claro quién  manda, la tropa se afana por ser  disciplinada. E incluso compiten entre sí para demostrar  quien es  el más sumiso y obediente, como quedó patente en los juicios de Nuremberg,   en las declaraciones de los nazis condenados: "Yo cumplía órdenes", "yo me limitaba a obedecer"...o en tiempos recientes viendo como jóvenes europeos se alistan en guerras santas y combaten en tierras lejanas de Siria e Irak para defender no sabemos bien a qué.  Solo así, mediante el gregarismo cohesionado con el poderoso cemento del  miedo, la comodidad y el sálvese quien pueda pueden prosperar  regímenes de terror como el de Hitler, el de Stalin, el de Pol Pot, y tantos otros. ¿Hubiera sucedido igual si hubieran gobernado mujeres?, el caso es que  ahora, en el corazón de la civilizada Europa,  adentrándonos a ritmo de crucero en el siglo XXI,  unos fanáticos —que me niego a calificar de religiosos—intentan amordazar a la ciudadanía y reprimir lo más sagrado y digno del ser humano: la libertad. Matando a periodistas  unos supuestos defensores del Islam por unas viñetas. Sí, por unos dibujos. Con la que costó dejar atrás en Europa el fanatismo religioso que quemó en las hogueras a multitud de inocentes con la excusa de Dios, ahora vienen otros iluminados aduciendo justificaciones divinas para instaurar de nuevo el miedo y la represión.   Por eso, ahora más que nunca, hace falta gente como  la persona que aparece rodeada en el círculo,  gente con criterio propio que es capaz de analizar y no dejarse arrastrar por el torrente de la sinrazón. Y así,  sin seguir al líder disparatado, como el hombre de la imagen, tan aislado como imprescindible, plantarse ante cualquier barbarie. Ese hombre  del círculo  y su actitud es no ya necesario sino imprescindible, porque la inercia de manejar al rebaño por el lado oscuro siempre está presente. El precio a pagar— reconozcámoslo— es muy alto: la propia vida, o en el mejor de los casos la exclusión. Pero con personas así, se pondría un mecanismo de control muy fuerte que evite los desmanes —recurrentes— de quien ostenta el mando ya sea en el ámbito civil o en el religioso cuando sienta tentaciones de avanzar más rápido  movido por una fe ciega y diabólica por caminos oscuros a un oasis de felicidad que sólo él vislumbra. Por eso, ante los terribles atentados en París de esta semana debemos mostrar toda nuestra repulsa. Nos guste más o nos guste menos lo que la gente pueda pensar,  decir y opinar —siempre que sea respetado el mayor logro del ser humano, esto es, la libertad—. Alcemos clara nuestra voz y como el hombre de la fotografía digamos no al miedo represor. Queremos una Europa libre y civilizada sin fanatismos ni tiranías.  Nosotros somos Charlie Hebdo.

Sábado, 20 de diciembre de 2014
Lo que saben nuestros políticos






PROTÁGORAS Y LAS ENSEÑANZAS DE NUESTROS POLÍTICOS


El filósofo  Protágoras muy apreciado  por su sabiduría  tenía por norma que  el discípulo fuera quien aprobara  el precio que el maestro  pedía por sus enseñanzas.   En caso de disconformidad  debería ir  a un templo y bajo juramento depositar allí lo que él considerase  justo por la enseñanza recibida.  XXIV siglos   después,  aturdidos por la vergonzosa corrupción,  nuestros políticos, la  negaron de manera furibunda,  luego  debido a la obviedad pesada y cansina  de los hechos  nos explicaban que    eran casos aislados  y ahora  forzados  por la contumaz  realidad    no tienen otra ocurrencia que afirmar que la corrupción es transversal a toda la sociedad por lo que     los políticos que nos lideran son un mero  e inocente reflejo de la podredumbre social . Esto lo dice nada menos que toda una Secretaria de todo un partido que, de manera ordenada, por turnos,  coge el poder con la misma regularidad con la que el sol sale por el horizonte. Dice esto la misma secretaria que tanto se ha afanado en desmentirlo todo en diferido — aunque, no nos engañemos, no es más que un calco de lo que haría cualquier otra persona con cargo de Secretaría general en cualquier partido—. Ellos, nuestros sufridos políticos, son solo , nos dicen, el espejo en el que nos miramos nosotros, los corruptos administrados entre los que  incluirían —seguramente, digo yo— a  los desahuciados y desempleados; a los timados por las entidades financieras  y la legión de usuarios forzosos  de los comedores sociales    y demás gente de mal vivir   y que todos, en conjunto,  recibimos un merecido y justísimo  castigo  en forma de impresentables políticos   por ser como somos.  Esta enseñanza de nuestros políticos ¿cuánto vale? Porque  de lo que nos cuesta sí que lo sabemos.



Viernes, 26 de septiembre de 2014
Guerra de ocho a tres
Combatientes de una facción siria opuesta al Estado Islámico. Alepo (Siria) Baraa Al Halabi (AFP)


Son dos combatientes rebeldes sirios. Fíjense: guerrean de manera funcionarial. De ocho a tres parece.  Sus parapetos de sacos terreros parecen  delimitar el habitáculo  de una oficina. Incluso hay una pequeña ventanilla, como en cualquier negociado, con la   que atender al público,  sólo que en lugar del clásico "vuelva usted mañana" envuelto en  un gesto cansado y mal contenido de reproche y hastío por la torpeza e incompetencia inconmensurable del  administrado, en este caso, como se puede ver, despachan balas, una manera mucho más maléfica de joder al pobre civil, que es al que joden siempre, como si el destino escrito del pobre ciudadano fuera ese: que le jodan. Así que no nos quejemos aquí de las condenas burocráticas  que nos imponen y los largos peregrinajes por los diferentes pasillos, dependencias, o edificios, no digo ya si eso implica a diferentes Administraciones  porque en los países civilizados machacan con burocracia  civil.  Una manera mucho más refinada que en la  del resto de mundo que es con burocracia  militar como la que se ve en la foto.   Estos dos guerrilleros, decíamos, se turnan. Es muy cansado  atender al público. Mientras uno escupe balas  por la ventanilla, el otro descansa y aguarda su turno con profesionalidad en un sillón. Incluso es probable que se quejen ante el responsable competente para obtener mejoras laborales, como cualquier trabajador. Esos guerrilleros son una de las facciones que combaten al tirano injusto (Bashar al-Assad), pero hay tantas facciones en Siria, como organismos públicos dependientes de  cualquiera de las consejerías de cualquiera de las Comunidades autónomas de nuestro país, es decir, una inmensa legión, que ni Dios sabe bien a qué número  montan. Tanto es así que al pobre Obama cuando propuso la idea de armar a las facciones militares que en Siria combaten contra los malos,  le han dicho que hay tantos  que los combaten y tanta la facilidad con la que se intercambian unos con otros que no saben bien a quienes tienen que armar porque el riesgo de armar al malo de verdad es muy alta. Y que incluso ese tirano tan denostado contra el que luchan puede ser una bendición en comparación con los que pueden llegar. Un follón. Eso sí, al ciudadano siempre le están jodiendo de ocho a tres, las 24 horas.


Miércoles, 27 de agosto de 2014

Por más que mire no entenderá nada


Fotografía Agencia EFE.

El señor de la izquierda es  político.  Se apellida Wert y ostenta  cargo. No hay  más que fijarse un poco para darse cuenta. Irradia y rezuma felicidad gloriosa por todo el cuerpo. Así lo atestigua meridianamente su rostro y sus manos extendidas en un gesto providencial de control y dicha absoluta.  Si llevara como vestimenta una túnica bien que podría parecernos  la venida a la tierra del  salvador.  Los políticos  sorprenden por muchas cosas pero sobre todo  por esa extraordinaria capacidad que les permite   aislarse y ser inmutables a la reacción —y pataleos—  de su ajeno mundo exterior.  Este señor, aunque no lo parezca, ha recibido continuas protestas por la ley que ha promulgado y  sufrido sonados desplantes —de tan mala educación, cierto es, como sus recortes—, pero no lo acusa. Esa cualidad o alienación del mundo pedestre los acerca  más a los dioses que a los  mortales como nosotros que nada más ver como nos  enarcan una ceja la esposa, el marido, el tendero,  la compañera de la oficina  o el del bar, nos cuestionamos todo y dudamos de  lo que hemos hecho en el último mes aunque no haya sido otra cosa  más que arrastrarnos, pensando sólo  qué   habremos podido hacer mal para redimirnos con el propósito de enmienda, naturalmente.  Nada de eso va con nuestros políticos. Ese señor   será recordado por haber propuesto la séptima reforma legislativa en materia educativa desde la democracia con tanta polémica que a la ley  se le coloca  el apellido del ministro. Un buen tanto para apuntarse desde que la educación fue elegida como campo de batalla para los dos partidos políticos principales. Estos desde sus trincheras se agreden con todo lo que tienen a su alcance —menos con la corrupción—  y cuando un bando toma la iniciativa promulga  una ley  que el contrincante a la menor oportunidad derogará o reformará. Unos atacan añadiéndole una c —de calidad— a la ley de educación del momento (LOCE); los otros  responderán a la agresión quitándosela —la c— y dejándola en LOE  para con el tiempo en una durísima contraofensiva  añadirle  los otros de nuevo dos siglas más, una m y la ya conocida  c ( Mejora y Calidad)  quedándose, por ahora, en la ley  LOMCE o ley WERT sin ser demasiado conscientes de que en estos bailes de letras y siglas cala más bien poco el espíritu de sus leyes y que el  ente Educación con la excusa de tanto cambio precisamente cambia poco. Pero no es de  Educación ni de su última ley de lo que les quiero hablar. Les hablo de ese toque de distinción que caracteriza a los políticos de raza. Este señor, decía, a pesar de haber sido criticado y abucheado en incontables ocasiones,  fíjense cómo se muestra: radiante, feliz y contento. Pareciera vivir en una urna de cristal diamantino completamente aislado y autista. Todo un fenómeno antropológico digno de estudio. ¿Cómo  conseguirán ese estado de sublimación de la materia corpórea? Sospecho que una parte de la respuesta nos la brinda el señor de la derecha de la imagen. Es  Secretario de Estado —de Cultura, creo—. Observen como lo mira que digo mira, como lo contempla, casi lo adora. Solo le falta hincarse de rodillas y rezar ante él. Bien parecería que estuviera delante del niño dios. Esa actitud servil  o aduladora o convenida o agradecida o todo ello junto — cuesta pensar que sea un gesto  sentido—  pueda explicar, en parte, el terrible hecho de que los políticos no perciban con toda su claridad el afecto verdadero que despiertan sus decisiones en la ciudadanía y en la calle,  tan alejadas ambas de ellos como los extraterrestres y  Marte de nosotros.  Pero eso mismo podría pasarme a mí y a cualquiera de ustedes: con  secretarios   así, como ese de  barba y gafas durante un par de años y ya dudaríamos  hasta de si hubo alguna vez en que fuimos simples humanos. Pero aun así y con todo sigo sin poder entender a nuestros políticos ­—del signo que sean— no consigo descifrarles el motivo de su talante. Viéndoles  me hacen sentir  como si fuera  un perro que contempla el hermoso cuadro abstracto  que cuelga detrás de ellos. Por más que ladeé  la cabeza con los ojos fijos, las orejas enhiestas, olfateando,  centrando y concentrando  mis sentidos en la contemplación del delicado lienzo de hermosos colores y trazados  curvos y rectilíneos, largos y cortos no lograré comprenderlo jamás. Quizás si es lógico  que de un perro no pueda esperarse que capte la belleza y  alcance de un cuadro abstracto también lo sea el que de un simple mortal  no comprenda jamás las virtudes y bondades de nuestros políticos. Por ello, igual que el perro se contenta con que su amo  le saque con correa y bozal a pasear,  deberíamos nosotros regocijarnos también con la felicidad de nuestros políticos. La dicha del amo es la nuestra. Como los perros. Fijémonos  y disfrutemos pues  el bello cuadro abstracto, nuestros políticos nos lo explicarán mientras nos lanzan el hueso para que lo vayamos a buscar.

Martes, 20 de julio de 2014

"Margen protector contra la Ética y la Humanidad"
En la franja de Gaza. REUTERS/Mohammed Salem

Esta imagen es el resultado parcial de lo que el primer ministro israelí ha venido en denominar   "operación quirúrgica" contra el terrorismo.  En alusión a la ofensiva militar  "Margen protector" por la que se está  masacrando por tierra, aire y mar a los palestinos de la franja de Gaza.  Una operación quirúrgica tan precisa como la del cirujano que para extirpar un pequeño bulto superficial en la pantorrilla amputara las dos piernas al desgraciado paciente.  El ataque  empezó el 8 de julio  en venganza —muchos lo llaman respuesta— al secuestro y posterior asesinato de un joven israelí por el grupo terrorista Hamás.   Cierto es que cualquier país tiene el derecho a defenderse, como  así han dicho prestos  máximos representantes políticos a nivel europeo y mundial pero también habría  que tener en cuenta el contexto y sobre todo los números, esos elementos del conocimiento tan duros y reacios a la manipulación y  a nuestros intereses. Llamarle a esto "guerra" o "conflicto" cuando ya han muerto más de 1100 palestinos (la mayoría civiles y niños inocentes, concretamente un niño cada 90 minutos) y del lado israelí 39 soldados y 12 civiles parece un ejercicio de cinismo insano. Como si, salvando las distancias, en el patio del colegio el matón de turno estuviera moliendo a palos hasta la hartura  al más indefenso y desvalido de los niños ante un corrillo de miradas pasivas y complacientes y los profesores después de un buen rato al percatarse acudieran y dijeran "hay que separarlos que se están matando". Quizás un término más adecuado a la realidad sería matanza.  En esta venganza israelí, decíamos,  los  guarismos de las víctimas son, además de espeluznantes, más que suficientes para que toda la Comunidad Internacional dijera basta de inmediato. Pero no lo dice. O lo hace muy bajito como para no molestar y en seguida mira para otro lado. A lo peor ni siquiera puede evitarlo

¿Cuántas víctimas tienen que haber en  esos márgenes de protección a ambos  lados de esta terrible historia que estamos presenciando?¿Qué proporción de palestinos inocentes  tienen que morir por cada israelí inocente? ¿Queda mucho para alcanzar una proporción  de víctimas palestinas lo suficientemente abismal   como para que el ejército Israelí se dé por satisfecho. Está claro que la Naturaleza solo entiende la ley del más fuerte, siempre ha sido así, y que el más débil debe huir o bien serle útil (más allá de su pellejo como alimento) al más fuerte para que este le consienta la vida y algunos, que ingenuos, pensábamos que el ser humano gracias a su neocórtex había dado un paso más para escapar a esta terrible situación y que existían cuestiones como convivencia, respeto, tratados, Convenciones Internacionales, Derecho Internacional, Cartas de los Derechos, todo bajo el paraguas de la Ética y también tribunales penales internacionales, resoluciones de la ONU que servían para poner límites justos a las actuaciones injustas de los gobiernos. Es triste  ver como un pueblo como el Judío que tanto pogromos ha sufrido a lo largo de su historia  se comporte de una manera tan implacable e insensible. Con operaciones quirúrgicas así, lo único que se aseguran es que el odio contra ellos por parte  de sus vecinos vaya camino de ser eterno. ¿Es posible revertir esta tragedia? ¿Por qué no cala el espíritu de personas como Daniel Barenboim  palestino e israelí  por la convivencia pacífica de los dos pueblos? ¿Por qué el ser humano cuando está al borde del precipicio puede ufano alzar la cabeza y lleno de pomposidad decirle a los que le siguen detrás  "Vamos bien, demos un paso al frente".


Lunes, 14 de julio de 2014



Sonrisas para todos


La foto   anuncia al flamante  Secretario General del Partido Socialista, Pedro Sánchez, que un paso al frente  y abrazado al Secretario  saliente, el sempiterno Rubalcaba,  levanta la mano en señal de victoria contenida y amigable. Detrás de él,  sonrientes también, los otros dos candidatos que pugnaban al puesto y que  han perdido.   Aunque no lo parece si nos fijamos en las sonrisas que lucen. Cualquiera diría que  han formado parte de la campaña del ganador pero si observamos  con un poco más de detalle,  las manos, por ejemplo,  ellas nos lo aclaran  todo. Miren las del ganador:  luce espléndida extendida con energía en alto  como para atraer a todas las miradas y decirnos " soy  el nuevo jefe". No sabemos si este gesto ha sido espontáneo  o   por consejo  de  su experimentado  antecesor   que como despedida  mientras le abraza afectuosamente  el costado  quizás  le sugiera también  que diga lo que haya dicho el candidato para poder llegar hasta aquí,  haya hecho lo que fuera    antes o durante la campaña , que se olvide cuanto antes de todo eso  porque ya se sabe que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Como los movimientos del  titiritero  con los cubiletes y las bolas que cazan al ingenuo  marcando unos desplazamientos  aparentemente muy claros sobre el tapete haciéndole  creer que es muy fácil adivinar dónde está  la bolita  y luego, tras las urnas, con el estupor que da la sorpresa y el dinero perdido comprobar  que la bola estaba en un lugar imposible como las promesas que hacen los candidatos a lo que sea.  Pero regresemos  a la imagen y volvamos a las manos.  Fijémonos en las de los que se han quedado un paso atrás,  también lucen pero  menos esplendorosas. Las de Eduardo Madina, a la izquierda, parece que se han quedado sin fuerzas, que necesitan que le den cuerda para terminar de dar los aplausos que suponemos los afiliados están  derrochando  delante suyo al recién elegido. Las de José Pérez Tapias, a la derecha, tampoco  se prodigan en entusiasmo y con su mirada triste se aprecia una digresión emocional  entre la tristeza de su mirada y la sonrisa  que esboza de su boca magnificada aún más si cabe por las tibias y pusilánimes  palmadas de aplauso que da. Algo así, sonrientes y tristes, confundidos emocionalmente, nos encontramos los ciudadanos de a pie, cada vez mas descontentos con nuestros políticos, digan lo que digan, hagan lo que hagan.  Sonrían o no. Aplaudan más o aplaudan menos.

3 de junio de 2014



De sucesiones, abdicaciones y saltos generacionales


 Felipe VI  ha conseguido acceder  al trono gracias a la abdicación de su padre Juan Carlos I. En este hecho podemos especular con los motivos que han llevado a ello aunque sólo el rey cesante los sabrá, pero podemos suponer que entre esas razones podrían estar  los inevitables problemas de salud derivados de la edad, (a los que, por cierto, parece inmune su esposa) . También puede haber pesado — porque no— las reacciones  hostiles de los súbditos cada vez más díscolos al enterarse por la prensa  y la aun libre internet de sus cacerías paquidérmicas que le forzaron a un impropio y al tiempo entrañable y sincero gesto  de pedir disculpas, tan noble como lo podría hacer un niño reprendido por comerse la apetitosa merienda de un compañero durante el recreo.  Tampoco habría que desdeñar en este descrédito real el papel en su corazón, si es que lo tuvo, de la princesa Corina  porque del hierático rostro de  la reina nada se puede deducir. Pero, sin duda, quizás lo que más haya contribuido a que, en mi  opinión el monarca mejor preparado de nuestra historia haya accedido, con 46 años al trono, apenas una década más tarde que el resto de los españoles a su primer empleo, es el gran favor que le ha hecho su cuñado  y sus ganas de prosperar a toda costa, aunque fuera, según parece, dando un patada al manual de Ética. Comparado esto con la monarquía británica de mucho más rancio abolengo y fundamento económico con todo lo que ello conlleva, vemos que en la de allí arriba no se dan ninguna de las casuísticas desglosadas anteriormente puesto que la Reina Inglesa goza de una salud envidiable y luce incluso mejor aspecto que su vástago, el eterno Príncipe de Gales  que el año pasado cumplió la edad en la que aquí en España antes de la crisis la gente solía jubilarse, 65 años. Y parece que va a seguir  así muchos años más   tanto que se rumorea que de no haber abdicación, la sucesión puede suponer un salto generacional y llevar al trono al Príncipe Guillermo saltándose  a su padre  y sus metafóricas frases tan llenas de amor e imaginación comparativa dirigidas a Camila. Por eso, en la imagen que encabeza el texto,  siendo consciente el culto Príncipe Carlos que "Tempus fugit" quizás le diga, con la comodidad que proporciona una vida regalada, a su hijo,  «Qué pena que no tengas un tío como el que tienen las infantas españolas». Un tío así, o un cuñado así, puede marcar la diferencia entre una sucesión, una abdicación o un salto generacional.

Comentarios

  1. Pensemos en esa figura tan carismática como la del "cuñado". Te puede invitar a una cerveza el sábado, a una barcoa el domingo o te puede proclamar rey de España en el 2014

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  2. Para mi, el principal motivo de esta abdicación ha sido el auge que han experimentado las fuerzas políticas de la izquierda tales como IU y Podemos, más afines a un referéndum en favor de la República que a la democracia y que de haber esperado a las siguientes elecciones generales, no habría sido de tan fácil acceso al relevo. Así mismo el ansia y la necesidad que demuestran con respecto a agotar al señor Don Juan Carlos, da mucho que pensar

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  3. Con respecto AFORAR, quería decir jaja voy a tener que quitar el corrector del movil

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